Implantes dentales

En los implantes dentales tenemos la forma más avanzada de sustituir los dientes perdidos en el paciente moderno.

Representación 3D: tornillo de implante en la encía entre dos dientes

Desde hace más de veinte años estamos por fin en condiciones de reconstruir y rejuvenecer de forma natural, tras la pérdida de un diente, tanto la estructura ósea como el aparato muscular de nuestros pacientes mediante estas raíces artificiales.

¿Qué significa esto en la práctica?

Los implantes pueden llamarse también, como suele decir el Prof.* Dr. Bender, «la nueva generación de las terceras». Antes, las terceras eran siempre las prótesis, que no sustituían la raíz y que por la noche se dejaban en un vaso para limpiarlas. Hoy vivimos un cambio de época: ya no se construye únicamente la parte visible de los dientes, como antaño en las prótesis completas sin raíces —la casa se construía con aspecto de casa, pero le faltaba el sótano—. Y es justamente el sótano el que, como cimiento, da a la casa su estabilidad. Con los dientes ocurre lo mismo. En la consulta moderna devolvemos a esas terceras, mediante raíces artificiales que llamamos implantes, el cimiento natural original. La consecuencia es que el hueso maxilar recupera vida. El implante, con la corona colocada sobre él, crea una nueva dinámica para el hueso: igual que en la dentadura natural, al tragar y al masticar las nuevas raíces presionan sobre el hueso. La diferencia entre el diente natural con su raíz y el implante con su corona está en que la raíz natural cuelga en el hueso mediante fibras elásticas, de modo que el diente se hunde ligeramente al masticar, mientras que el implante está anclado rígidamente. Los estudios científicos han demostrado que, aun así, el implante favorece al masticar y al tragar la irrigación del hueso y mantiene con ello la vitalidad del maxilar, de nuevo sometido a carga. La parte del hueso que sostiene los dientes, el llamado hueso alveolar, que aloja la raíz, pierde volumen tras la pérdida del diente por falta de carga y por la consiguiente disminución de la irrigación, y retrocede en forma de atrofia ósea. El mismo fenómeno se produce en la musculatura masticatoria circundante: en los portadores de prótesis se observa al cabo de un tiempo una fuerza de masticación claramente menor por una musculatura disminuida. Músculo y hueso se adaptan a las fuerzas que reciben o dejan de recibir: se vuelven más fuertes o más débiles. Durante mucho tiempo estos cambios físicos no se tomaron en serio en la terapia odontológica, y la consecuencia fueron puentes y prótesis parciales y completas. Solo desde que disponemos de los modernos implantes con forma de raíz, cada uno capaz de sostener un diente por sí mismo, pudo desarrollarse y ponerse en marcha con todas sus consecuencias un procedimiento avanzado como el del Prof.* Dr. Manfred Bender, de Colonia: la reconstrucción natural de la dentadura humana con coronas individuales no ferulizadas sobre implantes. La naturaleza como modelo. Tomando la naturaleza como modelo no resultó tan difícil aprovechar también la dinámica conservadora de hueso y músculo de este método de reconstrucción del nuevo aparato masticatorio. Las modernas técnicas de reconstrucción ósea, unidas a la posibilidad de dar vida y dinamismo al hueso nuevo mediante la técnica descrita de transmisión de fuerzas con implantes individuales, desempeñan un papel decisivo en este concepto de tratamiento avanzado y orientado al futuro de su padre intelectual. A ello contribuyen naturalmente también las formas modernas de manejo del tejido blando. Por primera vez tenemos la posibilidad técnica y odontológica de tratar a las personas hasta una edad avanzada con coronas fijas individuales sobre implantes, sin límite de edad.

La prótesis adecuada

Ante esta cuestión, los pacientes y sus dentistas tienen siempre varias opciones: existen prótesis parciales y completas, así como puentes, que sin embargo se consideran más bien subóptimos y que para algunos pacientes no resultan adecuados. Las prótesis fijadas con ganchos pueden causar problemas en los dientes vecinos que sirven de anclaje. Las prótesis completas que cubren el paladar limitan a menudo la percepción del sabor. Los puentes no siempre pueden anclarse con seguridad en la dentadura existente. Los implantes resuelven estos problemas de forma eficaz, porque obtienen un anclaje duradero y seguro en el maxilar. Con ello se aproximan mucho a la dentadura natural. También desde el punto de vista estético son casi siempre la solución más agradable. Especialmente nuestros pacientes mayores se benefician mucho de una prótesis fija sobre implantes, y los prefieren habitualmente a una prótesis que se mueve.

Alta resistencia y excelente tolerancia

Los implantes modernos tienen forma de una base con rosca que atornillamos en el hueso maxilar. El hueso y el material del implante establecen en unos tres a seis meses una unión estable, que soporta cargas muy altas y no tiene nada que envidiar a los dientes naturales, más bien al contrario. Sobre la base se coloca la corona con un recubrimiento cerámico que sustituye al diente natural. El material del implante es en su mayor parte titanio puro, un metal de alta resistencia y, además, con una biocompatibilidad excelente en la mayoría de los casos. Las reacciones alérgicas a los implantes de titanio solo se conocen en pocos casos excepcionales. Al mismo tiempo, la unión entre hueso e implante es sumamente estable. Precisamente porque por nuestra formación y conocimientos especializados en implantología estamos entre los primeros del mundo, sabemos hoy por experiencia propia que en casos raros hay pacientes que efectivamente no toleran el titanio. Para ellos, un implante de cerámica es la alternativa. Esta intolerancia al titanio, que todavía hoy no se tiene en cuenta en la mayoría de las consultas y clínicas por desconocimiento, la tomamos muy en serio. Por eso comprobamos la tolerancia al material antes de iniciar la terapia.

Funciones naturales con implantes

Los implantes conservan a quien los lleva la función masticatoria natural, consecuencia de lo firmemente asentada que queda la parte inferior del implante. El diente resulta así natural en su forma —un aspecto puramente estético— y plenamente funcional. Con ello, cada implante protege también a largo plazo los dientes restantes, porque se evitan las sobrecargas unilaterales. Además, quien lleva implantes evita los problemas que provocan las prótesis mal ajustadas. Incluso si lleva además una prótesis, esta se sujeta mucho mejor al anclaje firme de un implante que a dientes naturales que hace tiempo dejaron de estar firmes. La prótesis convencional provoca a veces pérdida ósea; con implantes, esta y otras consecuencias pueden reducirse eficazmente o eliminarse por completo. Otra ventaja está en el menor riesgo de otras enfermedades orgánicas, sobre todo del tracto gastrointestinal: su aparición se ve siempre favorecida por una actividad masticatoria insuficiente, a la que se ven obligadas, por desgracia, las personas con una dentadura deficiente.

Tratamiento con implantes bajo anestesia general

La idea de que un cirujano dental esté atornillando algo en su maxilar puede inquietarle bastante como paciente. Sin anestesia, además, este procedimiento iría con toda seguridad acompañado de dolores fuertes. El tratamiento con implantes está entretanto tan bien establecido que ya no se producen complicaciones mayores, y naturalmente el maxilar se anestesia. Pero además ofrecemos también el tratamiento con implantes bajo anestesia general.

Costes

Los costes de un implante y de los nuevos dientes sobre él reciben una ayuda fija del seguro público alemán. Por eso le asesoramos ampliamente sobre los posibles costes, que pueden variar mucho según se trate de pacientes con seguro público, con seguro dental complementario o con seguro privado completo. En ese asesoramiento podemos mostrarle también dónde hay margen de ahorro. Por supuesto, también le damos con gusto una segunda opinión si ya se ha informado sobre implantes y prótesis y dispone de presupuestos previos.

¿Preguntas sobre su tratamiento?

Cada boca es distinta. Llámenos — en una consulta aclaramos qué tiene sentido en su caso.