Implantología dental

Mano enguantada que sostiene un modelo de mandíbula con implantes

Sin contar las muelas del juicio, el ser humano tiene en total 28 dientes entre el maxilar superior y el inferior, con 24 raíces en el superior y 18 en el inferior.

Estas raíces se alojan en el llamado proceso alveolar del hueso maxilar. Con cada masticación y cada deglución, las raíces presionan sobre ese proceso alveolar. El cuerpo y el cerebro registran esa transmisión de fuerza y envían, como respuesta a ese estímulo, más células formadoras de hueso —osteoblastos— a esas regiones. Así el hueso maxilar se mantiene constantemente vitalizado. Este sistema, que se conserva a sí mismo, funciona mientras no haya placa, caries, bacterias patógenas ni cargas incorrectas en forma de sobrecarga o de efectos traumáticos. Conclusión: un diente limpio no enferma.

Si se pierden uno o varios dientes con sus raíces, ese sistema que se conserva a sí mismo se desequilibra. Y eso es justamente lo que conviene evitar.

Por eso, antes de cualquier daño está la profilaxis que uno mismo puede hacer: la persona informada cuida sus dientes con cepillo y pasta. Además, la profilaxis profesional en la consulta se encarga de retirar la placa que aun así se haya formado, con lo que se cumple la tesis de fondo: un diente limpio no enferma.

Si decide llevar en el futuro una prótesis sobre implantes, es un paso importante. Esa decisión resultará muy relevante para su calidad de vida y, por tanto, conviene meditarla y planificarla bien. Naturalmente, no está solo con este problema. En nuestro trabajo diario nos encontramos una y otra vez con las mismas historias. Primero el paciente se queja de un diente cariado, que su dentista trata con un empaste. Unos años después la corona resulta inevitable, pero en algún momento el diente enferma y la corona tiene que salir. En muchos casos el diente enfermo ya no puede curarse: no encuentra sujeción en el maxilar o presenta una raíz muy inflamada.

¿Puente o implante?

Se plantea entonces la pregunta: ¿puente o implante? La solución con puente, que subvenciona el seguro público, debe considerarse por desgracia de segunda categoría desde el punto de vista odontológico. Son los dientes vecinos sanos los que sostienen ese puente: hay que tallarlos, con lo que pierden necesariamente sustancia. Además, esos pilares soportan una doble carga, la del puente y la del hueco. De ahí surge el riesgo de que esos dientes vecinos, hoy todavía sanos, enfermen también dentro de unos años.

Los implantes como alternativa

Con los implantes nos referimos a las raíces de titanio o de cerámica, biocompatibles, que se colocan allí donde antes estaba la raíz del diente que falta. Por eso se las llama raíces artificiales. Distinguimos entre implantes de una y de dos fases. Con los de una fase —implantes inmediatos con carga inmediata— podemos ofrecer el mismo día de la colocación una restauración provisional fija con carga inmediata. Esto vale tanto para maxilares completamente desdentados como para huecos pequeños. Con esta técnica, si se dan ciertas condiciones básicas, puede incluso evitarse tener que levantar la encía, lo que supone un tratamiento muy agradable, cómodo y suave para el paciente. Los implantes de dos fases cicatrizan en pocas semanas, pueden cargarse después y sostienen entonces la prótesis propiamente dicha: una corona, un puente o una prótesis removible. Un implante dental dura, con los cuidados normales, al menos tanto como un diente natural.

Su camino hasta el implante

Antes del tratamiento hay una cita de asesoramiento y exploración en la que nos conocemos. Como consulta contamos con casi 30 años de experiencia propia en implantología. Nos hemos hecho un nombre en todo el mundo con el concepto Bender Zahn Implantologie® y hace muchos años entramos ya con mucho éxito en terreno implantológico nuevo. De ahí desarrollamos también nuestro lema DEIN FESTER BISS®. Eso no solo le supone ventajas de coste: sobre todo nos permite atender con mucha precisión a sus deseos y a su situación individual. Además de la anamnesis odontológica, en cada paciente se plantea la cuestión de cómo debe ser exactamente la prótesis fija, algo especialmente importante. Después de haber hablado a fondo podemos fijar juntos el objetivo del tratamiento y planificar los pasos terapéuticos necesarios.

La colocación del implante

Cuando pasamos al tratamiento colocamos el implante o los implantes deseados, operando siempre de forma suave, cuidadosa e indolora. Puede elegir entre anestesia local, sedación, anestesia general o incluso hipnosis. La colocación transcurre así: se levanta la encía, después perforamos con instrumentos especiales un orificio en el hueso y colocamos en él el implante. A continuación se vuelve a cerrar la encía. El implante de una fase puede restaurarse ya en ese momento; el de dos fases cicatriza durante algunos meses, y el plazo exacto varía de un paciente a otro entre un mínimo de tres y un máximo de seis meses. Determinan la duración la cantidad de hueso, la capacidad de autocuración del cuerpo y algunas circunstancias acompañantes. Los fumadores deben contar con que la fase de cicatrización se retrase. Durante ese tiempo, nuestro laboratorio dental, situado en la propia consulta, fabrica con trabajo minucioso la prótesis necesaria con el nivel de calidad Made in Germany.

La colocación de la prótesis

La tercera fase lleva a colocar la prótesis sobre el implante. Primero se descubre el implante para poder montarla. Trabajamos con tecnología 3D de última generación, por lo que en la mayoría de los casos solo hacen falta correcciones muy pequeñas para lograr un ajuste exacto. La prótesis puede cargarse de inmediato y apenas se distingue de un diente natural.

Cuestiones de coste

Por desgracia no puede haber respuestas generales sobre los costes, porque los implantes son muy individuales. Tenga en cuenta que el trabajo resulta, en relación con cada diente sustituido, más económico cuando durante toda la fase de tratamiento se colocan varios implantes. Eso está indicado también desde el punto de vista médico y por las limitaciones necesarias durante la cicatrización. Por eso conviene pensar siempre cuántos dientes sería óptimo sustituir. Le asesoramos con gusto.

Implantología

La implantología ha cambiado la odontología como pocas otras cosas. El profesor Bender coloca implantes desde hace más de tres décadas y acuñó para ello en 1993 la expresión «los implantes, la nueva generación de las terceras»: donde antes había que sujetar en la boca una prótesis removible con adhesivo, hoy una raíz artificial en el hueso maxilar sostiene la prótesis. El resultado queda fijo, al comer y al hablar, y el sentido del gusto se conserva.

El sueño y el objetivo de la humanidad ha sido siempre lograr avances para desenvolverse en la vida diaria. Con la implantología y el desarrollo de los implantes modernos pudo abrirse una puerta completamente nueva hacia una mejor sensación vital. Hoy existe la posibilidad y la llave para quitar a muchas personas el miedo a envejecer y a perder sus dientes. Las prótesis removibles, que hasta entonces se llamaban «las terceras», pueden evitarse y sustituirse con implantes que actúan como cimiento nuevo en el hueso maxilar y con las coronas ancladas sobre ellos, y permiten al paciente moderno tener dientes fijos hasta una edad avanzada. Con ello se pone fin a la desagradable fijación artificial de las prótesis mediante las pastas que promociona la industria. La comodidad al masticar es muy natural y da a quien lleva implantes y coronas una sujeción segura y una confianza recuperada. El sentido del gusto puede mantenerse.

Al mismo tiempo pesan otros muchos aspectos positivos. Entran en juego conocimientos modernos sobre el mantenimiento de la salud general que antes no se tenían suficientemente en cuenta. Igual que hoy sabemos que una alimentación sana y equilibrada es muy importante para conservar sano el cuerpo humano y desempeña un papel destacado, es igual de importante que ese alimento se triture bien al masticar y optimice así el proceso de obtención de energía. Ese proceso comienza en la boca, al triturar el alimento a fondo con los dientes y mezclarlo con la saliva. De forma parecida al deporte y al entrenamiento muscular, con los que ponemos en marcha el aparato locomotor y mantenemos los estímulos vitales para un organismo sano, tener en la boca unos dientes sanos, fijos y completos constituye una base óptima e importante para mantenerse sano mucho tiempo. Los implantes no son, por tanto, un fin en sí mismos, sino un medio magnífico con el que el especialista bien formado, avanzado y prudente puede ayudar al paciente mediante estas medidas, hoy científicamente investigadas y probadas en millones de intervenciones. Mantenerse sano al envejecer no es en absoluto casualidad. La naturaleza tiene un programa de deterioro inscrito en los genes, pero hoy sabemos ya en muchos ámbitos que podemos ralentizar ese proceso e incluso influir positivamente en nuestra edad biológica si damos los pasos adecuados. Estar activo es aquí una palabra clave, y confirma el refrán alemán: quien descansa, se oxida.

¿Qué significa esto para la cirugía maxilar, la cirugía dental, la implantología y la odontología?

Aquí hay que relacionar el sentido de la dotación que la naturaleza dio originalmente a la dentadura humana —hueso maxilar, dientes y musculatura masticatoria— con el resto del organismo: la circulación sanguínea, el rendimiento cerebral y la mecánica. Nuestro cuerpo, lo sabemos hoy más que nunca, es un aparato de movimiento y una máquina compleja y funcional que se esfuerza por mantenerse con vida. Si pierde componentes importantes, como algunos dientes, ya no puede ayudarse tan bien a sí mismo, y aparecen daños. Las raíces transmiten las fuerzas de masticación y deglución al hueso alveolar que las aloja. Si se pierden los dientes con sus raíces, ese hueso deja de irrigarse por completo y se encoge como consecuencia de la inactividad: se reabsorbe. Se inicia por tanto un proceso de degeneración con muchas consecuencias. También la musculatura masticatoria disminuye gradualmente con la pérdida de dientes. Cuanto más avanza ese proceso, más se dañan los tejidos y órganos circundantes. Los implantes han marcado, por tanto, un hito enorme para hacer frente con éxito a ese deterioro hasta una edad muy avanzada.

Si un implante es en su caso el camino adecuado solo puede decirse con rigor tras una exploración: el hueso disponible, la encía y las enfermedades previas influyen en la decisión. Nos tomamos tiempo para ello y después le presentamos un presupuesto, sin presiones.

Las respuestas a las preguntas que más nos hacen —tiempo de cicatrización, duración, dolor, injerto óseo— las encontrará en Preguntas frecuentes. En nuestros vídeos, el profesor Bender explica él mismo las más importantes.

Todo sobre los implantes

Desde la primera consulta hasta la corona terminada.

Implantes dentales

Qué es un implante, cómo se coloca y qué tener en cuenta después.

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