Los niños en el dentista
¡La visita a un dentista que sabe tratar con niños también puede ser divertida!
Antes se pensaba que a los dientes de leche no había que prestarles tanta atención ni cuidado, ya que solo debían servir unos pocos años a su portador antes de ser sustituidos por la segunda dentición. Hoy está claro que una dentición de leche sana es la mejor base para los dientes que vienen después. Por eso la visita a un dentista que sepa tratar con niños es obligada para todos los padres a quienes les importa la salud bucal de sus hijos. A muchos, sin embargo, les horroriza tener que someter a sus pequeños a las mismas torturas que ellos vivieron de niños. Los hijos perciben ese miedo y a menudo temen ya la primera visita sin haber visto nunca una consulta por dentro. Y sin embargo esos temores suelen carecer por completo de fundamento. Con revisiones periódicas ni siquiera llegan a producirse daños mayores, de modo que las visitas resultan por lo general totalmente indoloras. Al margen de eso, hoy muchos tratamientos se realizan de otra manera, y por eso no duelen.
Cepillarse bien los dientes
Para los niños es especialmente importante que les enseñen a cepillarse bien. Como los niños todavía no suelen cepillarse con tanto cuidado ni tan regularmente como los adultos, la profilaxis y las revisiones periódicas en la consulta son imprescindibles para una dentición de leche sana.
Los dentistas acostumbrados a tratar con niños saben muy bien cómo quitarles el miedo a sus pequeños pacientes. La primera visita no debería ir con prisas, porque la aproximación a una revisión o a un tratamiento tiene que hacerse con mucho tacto. Al fin y al cabo, hasta la exploración más inofensiva implica una postura bastante indefensa e incómoda en el sillón, en la que más de un adulto ya se siente mal. Por eso, un buen odontopediatra empezará por ganarse la confianza del niño: le explica los instrumentos, comenta con él determinadas enfermedades y tratamientos con ayuda de modelos y de imágenes, y recorre en general cada paso con paciencia y muy despacio, para no exigirle demasiado ni asustarle. Esa misma paciencia deberían mostrar ustedes como padres, sin meter prisa en ningún caso.
No dejar los problemas dentales para más adelante
Si su hijo tiene problemas con los dientes, no conviene esperar demasiado. Como con cualquier problema: cuanto antes se aborde, más rápido y más fácilmente se resuelve. Esto vale también para el tratamiento de la caries o de las malposiciones dentales. Además así puede buscarse la causa para corregirla de cara al futuro. Y para eso hay que actuar no solo desde lo médico, sino también desde lo pedagógico, y explicar tanto al niño como a los padres qué hábitos hay que cambiar.