Desde la consulta

¿Cuándo tiene sentido extraer las muelas del juicio?

Dentista que explica un modelo de mandíbula en su escritorio

Al nacer, todos los dientes de leche están ya formados y esperan bajo la encía para salir hacia los seis meses. Las muelas del juicio, en cambio, empiezan a formarse hacia los siete años. Al llegar a la pubertad son visibles en una radiografía y siguen creciendo hasta que atraviesan la encía entre los 17 y los 21 años. Aunque técnicamente son los terceros molares, se las llama muelas del juicio porque se desarrollan más tarde, cuando uno es más maduro y ha ganado en sensatez.

¿Por qué las tenemos?

Hace miles de años nuestros hábitos alimentarios eran muy distintos. Se cree que las muelas del juicio se desarrollaron porque nuestra dieta anterior a la era agrícola necesitaba algo más de fuerza masticatoria para digerirse bien. Además llegaban en un momento en que los demás dientes ya mostraban los primeros signos de desgaste, y los terceros molares acompañaban a la persona hasta su muerte, a la venerable edad de unos 30 años. Cuando empezamos a cultivar nuestras plantas y a criar nuestros animales, la comida se volvió más blanda y fácil de masticar. Con el tiempo nuestras mandíbulas se han hecho más pequeñas y ha quedado menos sitio para ellas. Antes era habitual extraerlas como medida preventiva, pero hoy muchos dentistas prefieren esperar y ver si dan problemas.

¿Extraer o conservar?

Cuando las muelas del juicio empiezan a empujar la encía, puede notar presión o molestias. En cada revisión su dentista busca señales de que se están desarrollando correctamente y de vez en cuando hace radiografías para comprobar su posición. Si no es la adecuada, quizá haya que extraerlas. Estas son algunas razones:

  1. Están incluidas. Un diente incluido es aquel al que se le impide salir por completo de la encía. Puede estar tumbado o demasiado cerca de otro diente para erupcionar del todo. Un diente incluido puede dañar a sus vecinos y a sus raíces, lo que provoca pérdida de hueso.
  2. Caries. Las muelas del juicio están al fondo de la boca y pueden ser difíciles de limpiar bien, sobre todo si solo han salido en parte. La comida puede quedar atrapada y dar a las bacterias un lugar donde crecer y formar caries.
  3. Infección. Cuando un diente ha salido solo parcialmente, las bacterias pueden quedar atrapadas y filtrarse a la bolsa gingival. Eso puede causar una infección que, sin tratar, puede provocar pérdida ósea, periodontitis, dolor, hinchazón y rigidez mandibular.

Las muelas del juicio se extraen normalmente con anestesia local y sedación ligera o con anestesia general. La intervención en sí es relativamente sencilla y no suele durar mucho. Después recibirá instrucciones para el posoperatorio. A veces se receta un antibiótico o un analgésico. Se recomienda una alimentación más ligera durante unos días y evitar los cítricos, la comida picante y el alcohol, que pueden retrasar la cicatrización. Tampoco conviene beber con pajita, fumar ni enjuagarse con fuerza, porque la succión puede impedir que se forme el coágulo o arrancarlo del alvéolo, lo que da lugar al llamado alvéolo seco. Puede afectar hasta al 25 % de las personas tras una extracción. No sabemos con exactitud por qué se produce, pero puede provocar un dolor extremo. En ese caso, llame de inmediato a la consulta.

A medida que evolucionamos como especie, no es raro que algunas personas tengan solo una o dos muelas del juicio y, en casos más raros, ninguna. Si usted todavía las tiene, puede estar seguro de que seguiremos vigilando su crecimiento y su posición. Si tiene preguntas al respecto, llámenos: las responderemos con mucho gusto.

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