Desde la consulta

Endodoncia: lo esencial

Representación 3D de un diente que se desmorona

La llamada apicectomía es una opción de último recurso cuando varias endodoncias no han dado resultado. Hemos dividido el desarrollo de una endodoncia en pasos comprensibles. Y si el dentista tiene que resecar el ápice de la raíz, también le explicamos esa intervención.

Cómo transcurre una endodoncia

Cada diente de la boca humana está construido por dentro de modo que tiene varias raíces y conductos muy próximos entre sí. En los conductos radiculares se encuentra la pulpa, que contiene todos los vasos sanguíneos y el tejido nervioso. Si esa zona se inflama, la persona afectada puede sufrir un dolor de muelas fuerte y normalmente pulsátil. Para una endodoncia hacen falta entonces varios pasos. Para limpiar por completo la cavidad nerviosa, el dentista debe primero perforar o abrir el diente. Para desinfectar se emplean irrigaciones antibacterianas específicas que eliminan todas las bacterias. Además de desinfectar, el dentista retira el tejido muerto o inflamado del interior de los conductos. En las dos últimas fases se rellena el sistema de conductos ya limpio y después se sella el diente, con frecuencia con una corona.

¿Cuánto dura el tratamiento?

De media, una sesión dura 60 minutos. Según las circunstancias concretas puede ser más corta o más larga. La duración depende en última instancia de la situación particular del paciente. También influye si se trata de un primer tratamiento o de una revisión, así como los métodos y los instrumentos empleados y la gravedad de la inflamación. Normalmente hacen falta al menos dos sesiones, aunque a menudo varias. Las consultas iniciales, que forman parte del diagnóstico, son otra cosa.

La última posibilidad de conservar el diente es la apicectomía

Se plantea una intervención quirúrgica cuando una endodoncia repetida no consigue que la inflamación remita porque vuelve una y otra vez. Se prevé entonces la llamada apicectomía. Si se diagnostican reabsorciones radiculares, fracturas de raíz o daños graves por inflamación, la extirpación del ápice suele ser la única terapia posible, porque en esos casos los tratamientos conservadores ya no sirven. Para dejar al descubierto parte del hueso hay que despegar primero la encía alrededor del ápice. Después se recortan el ápice y el tejido inflamado restante. A continuación puede limpiarse y rellenarse el interior de la raíz partiendo de la punta. Tras el tratamiento, los pacientes deben esperar a que el hueso alrededor del extremo de la raíz se recupere.

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