
Los cepillos eléctricos son simplemente otra ayuda que puede usar en casa para mantener sana su sonrisa entre limpiezas profesionales. Salvo algunos saltos de diseño, los cepillos de dientes no han cambiado mucho en los últimos 3.000 años. Un cambio que mejoró notablemente su funcionamiento fue el desarrollo del cepillo eléctrico en Suiza, a finales de los años treinta. Permitió a las personas cuidar su boca con más eficacia y ayudó a quienes tienen artritis u otros problemas de control muscular a ser algo más independientes.
Lo mismo, pero distinto
Aunque todos los cepillos eléctricos se parecen, cada marca tiene características propias pensadas para distintos usuarios. Algunos tienen cabezales rotatorios u oscilantes, otros emplean ultrasonidos para deshacer la placa y los restos de comida. Algunos llevan un temporizador que pita a intervalos determinados, y otros tienen varios ajustes para fines concretos, como masajear la encía o detener el cabezal cuando se cepilla con demasiada fuerza. Pero todos los modelos ofrecen la misma ventaja: poder sostener el cepillo con suavidad mientras el motor y las cerdas hacen el trabajo duro de limpiar los dientes.
Alivio para articulaciones doloridas
Para los pacientes con artritis y otras enfermedades que afectan a articulaciones y músculos, el cepillo eléctrico devuelve algo de control a sus manos. A la mayoría puede no parecernos gran cosa, pero poder cepillarse uno mismo cuando ya no se agarra bien un cepillo marca una gran diferencia en la autoestima.
Perfecto para manos pequeñas
Los niños no suelen desarrollar la destreza necesaria para cepillarse sin ayuda, o para atarse los cordones, hasta los siete años aproximadamente. Incluso entonces los expertos recomiendan que los adultos les ayuden o al menos supervisen sus hábitos para evitar la caries. Un cepillo eléctrico ayuda a los niños a sentir algo de autonomía. Hoy hay en el mercado muchos modelos infantiles: algunos con luces intermitentes, otros que suenan durante los dos minutos recomendados.
Limpieza más profunda con ortodoncia
Los pacientes que llevan una ortodoncia convencional pueden mejorar mucho su higiene en casa con un cepillo eléctrico. Pueden limpiar más a fondo, y el cabezal oscilante o vibratorio permite que las cerdas lleguen a espacios más pequeños que con un cepillo manual. Basta con procurar que las cerdas sean suaves y el cabezal pequeño, para que alcance los huecos entre los brackets y los dientes.
Aunque cualquiera puede beneficiarse de un cepillo eléctrico, no sustituye a la limpieza dental profesional. Puede apoyar su higiene en casa y ayudar a compensar problemas de coordinación por la edad o por una enfermedad. Aun así, conviene pedir ayuda si le cuesta cepillarse y sujetar el cepillo.


