Desde la consulta

Cuatro errores frecuentes de higiene bucal

Retrato en blanco y negro de una mujer con los labios entreabiertos

Su sonrisa puede decirle más sobre su salud general de lo que imagina. Como todos hemos aprendido, cepillarse al menos dos veces al día es de la máxima importancia. Pero no conviene relajarse en el cuidado dental. Sin tratamiento, la enfermedad periodontal y la caries pueden causar daños irreparables en las estructuras de soporte de los dientes, lo que a su vez aumenta la probabilidad de sufrir problemas cardiovasculares en el futuro. La relación entre la pérdida de dientes y los problemas cardiovasculares, la diabetes o incluso la mortalidad es objeto de numerosos estudios de cohortes. Desarrollar y conservar unos dientes y unas encías sanos mediante hábitos eficaces resulta, por tanto, imprescindible. Aunque el cepillado y la seda dental diarios parezcan sencillos, hay errores básicos que pueden echar a perder su eficacia. Aquí va una lista de los más típicos y de las soluciones que ayudan a evitarlos.

1. Vamos con prisa

El cepillado no debe hacerse deprisa. Muchos expertos recomiendan cepillarse dos veces al día durante dos minutos. «Es importante cepillarse despacio, con poca presión y con suavidad», dice el Dr. Bender, de Zahnchirurgie Köln. Evite frotar el cepillo de un lado a otro: podría dañar las encías y el esmalte.

2. Usamos el cepillo equivocado

Procure que las cerdas sean suaves. Muchos dentistas recomiendan evitar los cepillos de cerdas ásperas. El motivo es que las encías sanas tienden a retraerse con la edad, aunque en sí mismas se mantengan sanas. Mientras que el esmalte cubre la parte del diente visible por encima del borde de la encía, la dentina que recubre la superficie de la raíz es la parte más propensa a la caries. Por eso, a medida que envejecemos, es especialmente importante limpiar los dientes con suavidad, con seda dental y un cepillo blando.

3. Nos saltamos la seda dental (o solo la usamos antes de la cita)

La seda dental funciona mejor si se usa con regularidad. La cantidad de gérmenes en los espacios interdentales y en la encía puede reducirse con ella. Los dentistas recomiendan pasarla entre todos los dientes y tomarse el tiempo de rodear cada uno, llegando hasta la encía. Así disminuye la probabilidad de desarrollar una enfermedad periodontal o de perder dientes a una edad temprana.

4. No bebemos suficiente agua

El agua desempeña un papel decisivo para mantener la salud dental y prevenir la sequedad bucal, dos cosas que pueden volverse un problema con la edad. La recomendación estándar sigue siendo ocho vasos diarios. La boca seca puede deberse a la medicación (para el corazón y la tensión), a beber poco o simplemente a la disminución normal de la producción de saliva que llega con los años. La sequedad facilita el crecimiento de bacterias y hongos, lo que puede provocar mal aliento, caries y enfermedad periodontal. Por eso conviene pedir cita con el dentista cada seis meses, para protegernos de las consecuencias de nuestros descuidos.

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