
Enhorabuena por su embarazo. ¿Qué puede esperar para su salud dental en los próximos nueve meses? Siga leyendo y lo sabrá. ¿Sabía que septiembre es el mes con más nacimientos? Eso significa que enero es el mes en el que más mujeres se quedan embarazadas. Así que si acaba de enterarse de que espera un hijo, desde luego no está sola.
Querrá saberlo todo sobre el cuidado de su futuro bebé, porque el embarazo es una etapa emocionante. De momento, sin embargo, nos centraremos en proteger su propia salud dental. Aunque no sea lo primero en lo que se piensa, el embarazo cambia todo el cuerpo, también la boca.
Náuseas matutinas
Por desgracia son frecuentes, sobre todo en el primer trimestre. Si tiene náuseas, no se cepille los dientes hasta al menos 30 minutos después de vomitar, ya que están cubiertos de ácido gástrico y el cepillado podría dañar el esmalte. Mientras espera puede eliminar parte del ácido y del mal sabor enjuagándose con agua. Muchas mujeres tienden a evitar el cepillado cuando se encuentran mal, sobre todo de los dientes posteriores, porque puede darles arcadas. Intente cepillarse a una hora del día en que se sienta mejor y use un cepillo más pequeño, quizá uno infantil, para reducir el reflejo nauseoso. Recuerde cepillarse dos veces al día y, sobre todo, antes de acostarse. No tiene por qué ser a primera hora.
Enfermedad de las encías en el embarazo
La gingivitis del embarazo, o sangrado de encías, es un síntoma frecuente en las futuras madres. Como consecuencia de las oscilaciones hormonales del cuerpo, no es motivo de alarma. Cuando la placa se deposita sobre la encía, el aumento de hormonas puede irritarla y provocar sangrado. Pese a ello, es importante que siga limpiando bien sus dientes y sus encías. Pruebe con un cepillo más suave y asegúrese de usar una pasta con flúor. Acuda a vernos con regularidad durante el embarazo para revisar las encías y comprobar que no aparecen otros problemas. El sangrado debería cesar tras el parto, cuando los niveles hormonales vuelvan a la normalidad.
Antojos
La aparición repentina de antojos poco habituales, como los famosos pepinillos con helado, es una de las señales inequívocas del embarazo. La mayoría de las embarazadas reconoce tenerlos en algún momento, y algunas incluso presentan pica, el impulso de comer cosas no comestibles como trozos de pintura o tierra. Pero la mayoría parece preferir lo dulce. Comer alimentos con mucho azúcar añadido puede, por supuesto, dañar los dientes y aumentar el riesgo de caries, sobre todo entre comidas. Intente limitar los dulces y tomar los alimentos y bebidas azucarados solo con las comidas, para reducir ese riesgo. Si necesita picar algo, elija productos sanos como taquitos de queso y beba mucha agua.
Su sonrisa debería salir indemne del embarazo si tiene en cuenta estos riesgos, pero manténganos informados por si acaso. Pida una cita de revisión y de higiene en cuanto sepa que está embarazada y haya organizado sus revisiones prenatales. Y cuando llegue su hijo, tráigalo para que podamos recibirlo con un «oooh» y un «aaah».


