Desde la consulta

La salud bucal de los mayores de la familia

Pareja mayor que se abraza y ríe

Cuando nuestros padres envejecen y necesitan más cuidados, no deberíamos olvidar que su salud bucal es una parte esencial de su salud general. Llega un momento en que nos convertimos en cuidadores de quienes nos criaron. En vez de llevarnos ellos a clase de música o de kárate, ahora somos nosotros quienes los llevamos a la peluquería y al médico. En ese proceso resulta fácil olvidar la salud bucal, que sin embargo es vital y puede ayudar a que nuestros padres se mantengan sanos.

La artritis es frecuente en las personas mayores y, al avanzar, pueden perder la destreza necesaria para cepillarse bien. Los fallos de memoria propios de la edad dificultan acordarse del cepillado y de la seda dental. Los dientes rotos o las prótesis pueden resultar incómodos y clavarse en las mejillas o en la lengua. Si un familiar ya no puede expresar cómo se siente, puede cambiar la comida sana por alimentos blandos y ricos en hidratos, de menor valor nutricional.

Algunos consejos para ayudar a su familiar a mantener la boca sana sin quitarle autonomía:

Que acuda con regularidad a limpieza y revisión. Aunque lleve prótesis, es importante ver al dentista cada seis meses. La reabsorción del hueso puede cambiar el ajuste de una prótesis, y muchos cánceres bucales no duelen. Una exploración profesional puede confirmar que todo está en orden.

Cepille su prótesis. A las bacterias les encanta crecer en lugares oscuros y húmedos. Si la prótesis no se revisa y se limpia cada noche, un sistema inmunitario ya debilitado puede no ser capaz de frenar una infección. Compruebe que no haya grietas que puedan irritar los labios, las mejillas, la lengua o las encías. Las prótesis impiden además que el tejido de la boca «respire», y retirarlas mientras duerme ayuda a que la encía se mantenga sana.

Facilite el cepillado. Hay en el mercado muchos cepillos con mango grueso y cepillos eléctricos diseñados específicamente para manos con artritis.

No olvide la seda dental. Sigue siendo una parte importante de la higiene bucal. Ayude a su familiar comprando arcos de seda dental o portahilos angulados, en los que un trozo pequeño de seda va sujeto a una base fácil de agarrar. Eso sí, no fuerce la seda entre los dientes: podría hacer más daño que bien.

Compruebe el aliento, con discreción. El mal aliento es señal de enfermedad periodontal o de un diente inflamado. Si el aliento huele mal poco después del cepillado y de la seda dental, pida cita para una revisión.

Ser cuidador es a la vez un honor y un cambio importante en la vida. Recuerde que los cambios también pueden resultar difíciles para las personas mayores, sobre todo si tienen un deterioro cognitivo como una demencia o alzhéimer. Con estos consejos, ayudar a sus padres o familiares mayores a mantener la boca sana será una preocupación menos.

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