Desde la consulta

Mantener la calma y aliviar la sensibilidad dental

Hombre que se sujeta la mejilla con gesto de dolor

Los alimentos fríos pueden hacer que unos dientes sensibles resulten muy incómodos. Aquí van algunos consejos para que su boca esté a gusto este verano. Ya sea un vaso grande de té helado o su cucurucho favorito, cada cual tiene su capricho veraniego para refrescarse. Si los dientes están sensibles, eso puede convertirse en un verdadero fastidio.

Cuando la capa protectora de esmalte está desgastada o rota, queda expuesta la dentina. La dentina es dura como nuestros huesos, pero porosa: está formada por diminutos túbulos que actúan como conductos hacia la pulpa y el nervio del diente. Los túbulos envían señales al nervio en forma de dolor, para avisar de que el esmalte protector ya no está. El resultado es un dolor punzante al tomar algo demasiado frío o demasiado caliente.

Los dientes sensibles y el esmalte dañado tienen muchas causas. Algunas de las más frecuentes:

  • Apretar y rechinar. El bruxismo hace que la fina capa de esmalte del borde de la encía se desprenda y deje la dentina al descubierto.
  • Alimentación ácida. Una dieta con muchos alimentos ácidos, como los cítricos y los refrescos, puede desgastar el esmalte.
  • Reflujo. El reflujo se produce cuando el ácido del estómago vuelve al esófago. Si es crónico, los ácidos pueden desgastar el esmalte.
  • Caries. Un pequeño agujero en el esmalte suele ser fácil de resolver, pero si se ignora la caries atraviesa el esmalte hasta la dentina y provoca dolor.
  • Cepillos de cerdas duras o cepillado excesivo. Usar un cepillo duro o demasiada fuerza puede abrasionar el esmalte y exponer la dentina.
  • Dientes astillados o empastes gastados o ausentes. Un diente roto o unos empastes desgastados dejan que líquidos, saliva y restos de comida entren en la fisura o el hueco, lo que causa molestias. Incluso una fractura pequeña puede doler mucho.
  • Enfermedad periodontal. Hace que la encía se retraiga. Las raíces son mucho más blandas que el esmalte y mucho más propensas a la caries. Cuando hay enfermedad periodontal, la encía se retira y deja al descubierto esa zona sensible, que puede provocar una sensibilidad extrema incluso al respirar aire frío.

Aproximadamente una de cada ocho personas sufre sensibilidad dental de forma periódica. Por suerte existen muchos tratamientos rápidos, indoloros y económicos. Según el grado y la causa, su dentista puede recomendar como primer paso una pasta desensibilizante o un gel de flúor. Hoy hay en el mercado muchas pastas con distintas concentraciones. Si la causa es el bruxismo, quizá necesite llevar una férula por la noche para evitar más daños. A veces hacen falta procedimientos más complejos: una endodoncia, un injerto de encía o una corona.

En muchos casos la sensibilidad puede evitarse usando el cepillo blando que le recomiende su dentista, evitando los alimentos ácidos, cepillándose con suavidad en vez de frotar, usando seda dental con regularidad y acudiendo a una limpieza profesional al menos cada seis meses. Trabajando con su dentista podrá disfrutar de su capricho veraniego favorito, y eso ya es un buen motivo para sonreír.

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