Desde la consulta

Refrescos, bebidas deportivas y los dientes

Vieja caja de madera de Coca-Cola con chapas

¿Sabía que los alemanes beben de media casi 113,9 litros de refrescos y bebidas deportivas al año? Los dientes están hechos de la materia más dura del cuerpo y soportan mucha masticación, pero el azúcar y el ácido de estas bebidas dañan el esmalte.

Cada vez que entra en un supermercado se encuentra con multitud de opciones para calmar la sed. Un arcoíris de colores en botellas de plástico compite por su atención, y un marketing creativo convierte a menudo el agua azucarada en una fuente de juventud. En lo que respecta a sus dientes, ¿importa lo que elija? ¿Cómo afecta una botella de refresco de cola o una bebida deportiva a sus dientes y a su salud?

Todo el mundo sabe que la mayoría de estas bebidas contienen mucho azúcar, pero es fácil pasar por alto cuánto. Un poco de aritmética ayuda a visualizar la descarga de hidratos que llega con el primer sorbo. La etiqueta nutricional indica los gramos de azúcar por ración, y una cucharadita equivale a 4 gramos. Si una botella indica 20 gramos en una sola ración, imagínese cinco cucharaditas. Donde antes lo habitual era una botella pequeña, hoy se consideran estándar las grandes. Pero muchas etiquetas dan los gramos para una ración pequeña y a menudo señalan 2,5 raciones por botella. Al hacer las cuentas de una etiqueta típica se ve que va a tomar más de 19 cucharaditas de azúcar en ese refresco.

Piense en esto: las bacterias que provocan caries usan el azúcar como fuente de energía y producen residuos ácidos que atacan el esmalte. Las bebidas almibaradas ofrecen una fuente ideal para mantener viva esa población, al tiempo que desencadenan una descarga de insulina en la sangre. Esa carga colosal de azúcar empuja además al hígado a convertirlo en grasa. Una insulina crónicamente elevada produce resistencia a la insulina, un estado que contribuye a diversas enfermedades. De la caries al cáncer, las bebidas azucaradas ayudan a favorecer muchos de los problemas de salud actuales.

Un problema ácido

El azúcar es una parte importante de la fórmula que produce caries, pero es el ácido el que finalmente disuelve el esmalte. El pH normal de la boca es 7, pero la estructura del diente empieza a erosionarse cuando la acidez baja a 5,5. Un refresco puede hacer que el pH se desplome y dejar la boca mil veces más ácida de lo necesario. Un vistazo a muchas etiquetas muestra ácido cítrico, fosfórico y carbónico en la mezcla. El pH puede tardar 15 minutos en normalizarse tras el último sorbo, lo que significa que un aporte constante de bebidas azucaradas puede alterar la boca durante horas al día. Los refrescos light tienen a menudo un pH de 3,2, dentro del rango que daña los dientes. Está bien que falte el azúcar, pero una exposición constante a una acidez alta puede debilitar igualmente el esmalte. Los edulcorantes artificiales pueden tener además efectos a largo plazo que todavía no conocemos del todo.

Limitar el daño

La mejor estrategia para sus dientes y para su salud general es beber agua con regularidad. Si toma refrescos, tenga en cuenta estos consejos:

  • Bébalos con pajita para reducir la exposición de los dientes.
  • Enjuáguese con agua justo después.
  • Evite cepillarse durante los 30 minutos siguientes. Así el pH puede normalizarse antes de que los dientes reciban la ligera abrasión del cepillado.
  • Evite las bebidas que enumeren ácidos en la lista de ingredientes.

Si toma una bebida deportiva durante un entrenamiento intenso o disfruta de un refresco de vez en cuando con una comida, no hay motivo de preocupación. Comprométase a reducir el azúcar al mínimo y a beber más agua: sus dientes y su cuerpo se lo agradecerán.

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