Desde la consulta

Cinco mitos sobre el azúcar y los dientes

Representación 3D de un diente que se desmorona

El azúcar es malo para los dientes: en eso estamos todos de acuerdo, pero hay otras cuantas ideas dulces de las que quizá no convenga fiarse. Veamos algunos mitos extendidos sobre el azúcar y los dientes, incluida la razón por la que el azúcar está lejos de ser lo único que hay que vigilar en la alimentación.

1. A sus dientes les gustan las bebidas light y sin azúcar

La lógica parece evidente: si el azúcar de las bebidas es perjudicial, la versión sin azúcar tiene que estar bien. Seguro que puede beber toda la gaseosa o la cola light que quiera sin que sus dientes sufran, ¿no? Esto entra de lleno en la categoría de mito. Un estudio de la Universidad de Michigan examinó el daño que la cola y la cola light causan en los dientes. Los resultados mostraron que la versión light ataca el esmalte algo más que la estándar tras 14 días de exposición. Cualesquiera que sean las ventajas de estas bebidas en otros aspectos, cuidar el esmalte no es una de ellas. Muchas bebidas sin azúcar contienen una proporción alta de ácido fosfórico, cítrico o tartárico, y esos ácidos pueden atacar el esmalte, lo que puede provocar caries y problemas de encías. Eso vale incluso para los zumos de fruta, que pueden tener mucho ácido cítrico natural. Aunque cambiar el refresco por zumo de naranja aporta beneficios para la salud, no es una medida que elimine todo el posible daño. Un consejo: beba el zumo con pajita para evitar el contacto con los dientes. Existen, claro, bebidas que dañan poco o nada, y a nadie sorprenderá que el agua encabece la lista. Sabemos, sin embargo, que muchas personas no quieren limitarse al agua. El té y el café son relativamente respetuosos, aunque manchan, y la leche también se considera una bebida amable con los dientes.

2. Poco y a menudo es mejor que una dosis grande

¿Qué cree que es peor: un postre enorme y azucarado que se toma de una vez, o una bolsa de gominolas que se van comiendo toda la tarde? Lo primero será peor para la cintura, pero lo segundo, el picoteo constante, tiene mucho más potencial para dañar los dientes. Cada vez que se toman azúcar y alimentos con almidón, las bacterias de la placa producen ácido que ataca el esmalte. Normalmente el daño remite al cabo de una hora y el «ataque» termina. Si se picotean dulces todo el día o se bebe despacio un refresco, hay muchas más ocasiones para esos ataques. Nuestros dentistas tienen un dicho: beber a sorbos todo el día es apostar por la caries.

3. Eliminar todo el azúcar es beneficioso

Si el azúcar es malo para la salud dental, podría plantearse una ecuación sencilla: reducir azúcar, mejorar la salud dental; eliminarlo, disfrutar de una salud dental óptima. El problema de esa lógica es que la salud dental no es el único aspecto que hay que tener en cuenta, aunque sea en el que solemos centrarnos aquí. La alimentación y la salud requieren un enfoque de conjunto. Sí, se recomienda renunciar al azúcar refinado, el de los dulces, pero no a los azúcares naturales —fructosa y lactosa— presentes en la fruta y en los lácteos. Los alimentos con azúcar natural contienen otros nutrientes importantes que ayudan a estabilizar la glucemia y benefician a la salud general. La glucosa del azúcar refinado se descompone en la boca y produce los ácidos desagradables ya mencionados, mientras que la fructosa y la lactosa se descomponen en el estómago. Eso no significa que no haya que cepillarse tras tomar azúcar natural, porque los restos sobre los dientes también pueden dañar. Para reducir los efectos, mantenga una buena rutina en casa y acuda a su dentista y a su higienista con la frecuencia recomendada.

4. Hay que cepillarse enseguida después de tomar azúcar

Sí, conviene, pero depende del tipo de azúcar y de con qué se haya combinado. Cepillarse tras comer azúcar refinado, una galleta por ejemplo, está bien. Tras un zumo de naranja —una combinación de azúcar y ácido— no tanto. Cuando se ha tomado algo ácido, el pH de la boca cambia, y cepillarse justo después aumenta el riesgo de dañar el esmalte. En esos casos lo mejor es esperar una hora.

5. El azúcar es lo peor para los dientes

Aunque a largo plazo es innegablemente perjudicial, porque un consumo frecuente y excesivo produce placa, bacterias y toda clase de problemas, conviene no dar por hecho que un único producto sea el peor. Como ya se ha dicho, el ácido de alimentos y bebidas puede ser igual de dañino, si no más. El alcohol contiene además azúcar y puede resecar todavía más la boca, lo que favorece la acumulación de placa y bacterias y aumenta el riesgo de caries y de enfermedad periodontal.

¿Dónde está la verdad?

La clave está en reducir o eliminar el azúcar refinado y en mantener una rutina cuidadosa en casa. Eso incluye trucos como cepillarse por la mañana antes de comer, escupir la pasta sin enjuagarse con agua para que el flúor protector permanezca sobre los dientes, y beber agua a lo largo del día para mantener la salivación en un nivel óptimo. Conviene además cumplir las revisiones y las citas de higiene, para detectar pronto cualquier problema y dar a los dientes ese empujón de limpieza que en casa no se consigue, sobre todo si se ha permitido algún capricho. Si vive o trabaja en Colonia, valore una revisión con nosotros en Zahnchirurgie Köln. Puede reservar cita en línea con toda comodidad.

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