Desde la consulta

Mitos dentales y leyendas extendidas

Representación 3D de un diente que se desmorona

Muchas personas usan productos o técnicas equivocados porque dan por ciertos mitos dentales muy extendidos. Eso provoca problemas de salud bucal y, si no se tratan de forma adecuada, pueden causar dificultades considerables más adelante. Conviene ser prudente y no creerse todo lo que se ve o se oye.

Nueve mitos que conviene abandonar

1. Los dientes se limpian mejor cepillándose más fuerte

Uno de los mitos más extendidos sostiene que cepillarse con más fuerza limpia mejor. Es completamente falso. Si el diente se cepilla con más fuerza pero no más a fondo, lo que ocurre es que se desgasta el esmalte. Cepillarse con fuerza durante mucho tiempo puede producir más caries.

2. El azúcar es el origen de la caries

El azúcar no es la causa de la caries, aunque contribuye a ella. El factor principal son las bacterias, responsables de producir el ácido que ataca el esmalte, la capa dura externa del diente. A las bacterias les encanta el azúcar y, si no se retiran con el cepillado y el enjuague, provocan caries. Pero la caries no la causa solo el azúcar: intervienen otros factores. Es un mito con cierta base real.

3. La pasta de carbón es la mejor opción

Una tendencia nueva en el mercado dental son las pastas con carbón activado, que supuestamente ayudan a blanquear. Como el carbón es un abrasivo moderado, eso solo es en parte cierto: ayuda a limpiar las zonas más superficiales, con un efecto parecido al del bicarbonato. Pero al ser una sustancia absorbente puede causar además ciertos problemas: mientras limpia, puede absorber nutrientes importantes de la boca.

4. Que sangren las encías no es preocupante

Es uno de los mitos más extendidos: que el sangrado de encías sea natural. Es completamente falso. La gingivitis puede ser la causa principal. Es una forma leve de enfermedad periodontal, pero debe tomarse siempre en serio: podría ser síntoma de una enfermedad o señal de una futura pérdida de dientes. Muchas personas tienen gingivitis sin saberlo y empiezan a creerse este mito.

5. La pérdida de esmalte causa sensibilidad

Cuidar el esmalte importa, y la sensibilidad tampoco debe ignorarse. No siempre es cierto que un diente sensible signifique que duele. La sensibilidad se refiere a quienes reaccionan a un cambio concreto de presión o de temperatura, y no siempre tiene que ver con el esmalte.

6. Todas las pastas funcionan igual

Esta creencia extendida casi acierta. Si se compararan todas las pastas del mercado habría pocas diferencias, porque los ingredientes tienen mucho en común. Pero las pastas específicas se fabrican con formulaciones distintas: algunas están pensadas para la sensibilidad, para reforzar el esmalte o para reducir la inflamación de las encías, por citar algunas. Lo mejor es hacerse con una que se ajuste a sus necesidades.

7. Los blanqueadores dañan los dientes

Mucha gente piensa que blanquear es perjudicial. Es un mito típico, porque no hay pruebas de ello. Algunos lo creen porque el blanqueamiento puede aumentar de vez en cuando la sensibilidad.

8. Sin dolor no hace falta ir al dentista

Es uno de los mitos más extendidos y más falsos. Muchas personas esperan a tener dolor para ir. Para las revisiones rutinarias conviene acudir al dentista dos veces al año; en esas citas puede ayudar con cualquier problema que aparezca. Muchos, sin embargo, solo van cuando la boca empieza a doler o a molestar.

9. Los problemas bucales se quedan en la boca

Mucha gente cree que los problemas dentales se resuelven solos. No es así. Todo el cuerpo está conectado con la boca, de modo que, cuando hay un problema mayor allí, el cuerpo también lo sufre. La salud bucal influye directamente en la salud general, y por eso es decisivo tratar bien los problemas de la boca.

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