
Para mantener una rutina constante, muchas personas se cepillan a la misma hora cada día. La mayoría parece hacerlo dos veces: una por la mañana y otra poco antes de dormir. Pero ¿y si en su rutina habitual se ha cepillado a primera hora y lo ha hecho mal? Varios expertos recomiendan cepillarse antes del desayuno, porque es el momento óptimo para la vida del esmalte y para la salud bucal en general. Aunque a nadie le apetece que el zumo de naranja de la mañana sepa a flúor, puede ser bueno para sus dientes. Unos buenos hábitos ayudan a mantener los dientes sanos y la sonrisa luminosa. Para mantenerlos libres de caries se recomienda cepillarse al menos dos veces al día, dos minutos cada vez. Este artículo examina la afirmación de que cepillarse antes o después del desayuno es mejor.
¿Por qué es buena idea cepillarse antes?
Puede haber una respuesta científica. Las bacterias que forman placa se multiplican mientras dormimos, lo que produce el aliento matutino y un sabor «a musgo». Usar una pasta con flúor ayuda a retirar placa y bacterias. Cepillarse antes del desayuno protege además el esmalte, al formar una capa protectora adicional frente a los ácidos de la comida. Después de tomar algo ácido conviene esperar al menos 30 minutos antes de cepillarse. Entre los alimentos habituales considerados ácidos están las tostadas, los cítricos y el café. El momento óptimo es la mañana, porque entonces la producción de saliva es mayor. La saliva favorece la digestión y elimina de forma segura las bacterias dañinas.
¿Cómo cepillarse correctamente?
Se cepille o no después del desayuno, cómo lo hace importa tanto como cuándo, si no más. Tanto con un cepillo eléctrico como con uno manual de cerdas de nailon, siga estos pasos: humedezca el cabezal solo un poco para lubricarlo; use una cantidad de pasta con flúor del tamaño de un guisante; cepíllese en un ángulo de 45 grados para llegar a los puntos difíciles; y hágalo durante dos minutos, centrándose en la superficie masticatoria, los laterales y los dientes anteriores.
- Retire las bacterias acumuladas en la lengua durante el cepillado.
- Escupa la pasta que quede en la boca.
Además de las ventajas del cepillado, tenga en cuenta estas recomendaciones:
- Use seda dental cada día
- Use un colutorio como enjuague final tras el cepillado y la seda
- Beba mucha agua
- Lleve una alimentación equilibrada y evite alimentos y bebidas azucarados
- Reduzca el picoteo al mínimo
- Cambie el cepillo cada tres o cuatro meses, o antes si las cerdas están desiguales o abiertas
- Pida cita con su dentista para limpiezas y radiografías periódicas
Precauciones si se cepilla después del desayuno
La placa y las bacterias se combinan más fácilmente con las tortitas, los gofres, los cereales, la leche, el café y el zumo de naranja cuando uno se cepilla después de desayunar. El momento óptimo es, por tanto, nada más levantarse. Recuerde coger el cepillo antes que la taza de café: quizá note la diferencia en su próxima revisión.
Si encaja mejor en su rutina, también puede cepillarse después, pero tenga esto en cuenta: hacerlo justo después podría extender restos ácidos sobre los dientes en lugar de fortalecer el esmalte. Entre los alimentos que lo dañan están:
- La fruta ácida
- El zumo de cítricos
- La fruta pasada
- El pan
- La bollería
Eso significa que cepillarse justo después de desayunar puede ser muy perjudicial. Esperar de 30 a 60 minutos es la mejor manera de proteger los dientes y no dañar el esmalte. Los expertos recomiendan esperar 60 minutos, sobre todo tras una comida ácida. Después de comer puede enjuagarse con agua o masticar chicle sin azúcar para limpiar los dientes.


