
«La salud empieza en la boca» fue el lema del Día de la Salud Dental de 2020. Cada 25 de septiembre se celebran numerosas actividades para llamar la atención sobre la importancia de unos dientes sanos y de su cuidado.
Empezar la prevención en la infancia
Nuestra salud bucal está decisivamente influida por lo que comemos y bebemos. Según la composición de la alimentación, la aparición de enfermedades en la boca se acelera. Un buen ejemplo es el consumo excesivo de hidratos de carbono en forma de azúcar, que puede provocar caries. También una alimentación pobre en vitaminas y minerales puede dañar los dientes y las encías y dificultar la ingesta. Los niños y adolescentes son especialmente vulnerables: les gusta picar dulces y a menudo no se toman muy en serio el cepillado. Por eso los padres deberían prestar especial atención a su alimentación. Una regla básica importante para una alimentación que cuide dientes y boca en la infancia y la adolescencia: dulces y bebidas azucaradas solo en pequeñas cantidades e idealmente con las comidas principales o después de ellas. Luego hay que cepillarse los dientes con cuidado. Por lo demás, a las bacterias les basta muy poco azúcar, y eso incluye el azúcar de la fruta. Muchos padres mezclan un chorrito de zumo de manzana en el agua mineral creyendo que no hace daño. En realidad, una cantidad pequeña de fructosa ya basta para que las bacterias se multipliquen.
Cumplir las revisiones periódicas
La profilaxis es una pieza muy importante. Por eso es aconsejable que todos nuestros pacientes, pequeños y grandes, cumplan sus citas de revisión. Así podemos detectar pronto si un diente corre riesgo de caries y quizá todavía corregirlo. Además damos con gusto consejos sobre alimentación sana y sobre la técnica correcta de cepillado.


