Desde la consulta

Formas de reducir el miedo al dentista

Pelotas amarillas con caras dibujadas: triste, alegre, enfadada

Si tiene miedo de ir al dentista, no está solo. El miedo al dentista y la fobia dental están muy extendidos. Cuando ese miedo lleva a aplazar o abandonar los tratamientos, puede desgraciadamente crear un círculo vicioso de dolor de muelas, problemas de salud, más miedo e intervenciones más complejas y caras. En Zahnchirurgie Köln queremos que todos nuestros pacientes se sientan a gusto y se vayan con una sonrisa sana, sea cual sea su grado de miedo.

Síntomas frecuentes

El miedo puede provocar síntomas distintos según la persona y su intensidad. Algunos de los más habituales:

  • Palpitaciones
  • Ataques de pánico
  • Tensión alta, que después puede bajar y provocar un desmayo
  • Frecuencia cardíaca elevada
  • Inquietud y conducta agresiva
  • Sudoración extrema
  • Llanto

Aunque no podamos curar su miedo por completo, hay muchos recursos que podemos emplear para que su experiencia sea positiva.

Cómo reducirlo

Mantenga su higiene diaria. Cepillarse y usar seda dental cada día ayuda a evitar intervenciones complejas, lo que significa menos visitas.

La comunicación es clave. Hablar antes con su dentista de sus preocupaciones nos permite trabajar juntos para que la cita resulte más agradable. Si algo le incomoda, dígalo sin dudarlo: puede levantar la mano para indicar que necesita una pausa. Pararemos y le daremos todo el tiempo que necesite antes de continuar.

Pregunte. A veces una intervención asusta porque no entendemos qué ocurre. Pregunte a su dentista todo lo que quiera sobre cómo transcurrirá la visita y qué esperar durante y después, y exprese cualquier inquietud. Haremos lo posible por explicárselo todo.

La respiración consciente y la meditación pueden ayudar a reducir el pulso y el miedo. Son recursos sencillos que ayudan a relajarse durante la cita.

Traiga auriculares. Si el ruido del torno y de otros instrumentos le angustia, escuche su música, sus pódcast o sus audiolibros favoritos.

Ocupe las manos con una pelota antiestrés u otro objeto que le distraiga del trabajo del dentista.

Pida el delantal de rayos. Si una manta pesada le calma, puede pedir llevar puesto el delantal plomado durante la intervención para imitar ese efecto.

Venga acompañado. A veces tener a alguien de confianza en la sala ayuda a sentirse mejor. Pregunte al pedir la cita si puede traer a un familiar o a un amigo.

Si aun así sufre un miedo o una fobia extremos, su dentista puede recetarle un ansiolítico para tomar antes de la cita. Algunos profesionales pueden además ofrecer una sedación consciente, por ejemplo con óxido nitroso. Hable con su dentista para saber si es una opción para usted.

Sea cuando sea su última visita, nos alegra que haya confiado en nosotros. No le juzgaremos ni pensaremos de otro modo. Simplemente nos alegra poder ayudarle a resolver problemas y a conseguir la sonrisa que desea. Ir al dentista no tiene por qué dar miedo. Pida cita hoy mismo si tiene preguntas o si quiere hablar con alguien sobre las opciones.

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